La historia que me llevó hasta aquí

¡Hola! Soy Esther Blanca, artesana y librera de este mágico rincón.
Nací en el seno de una familia de costureras artesanas y, desde siempre, me ha gustado confeccionar y crear mis propias piezas. Me apasiona ser parte de todo el proceso y, sobre todo, tener algo que ver en la alegría de quien se siente identificado o acompañado por mis creaciones.
Hace unos años, sin ni siquiera saberlo, un nuevo proyecto se estaba tejiendo en mi embarazo; algo que meses después se convertiría en un rincón muy especial.
Una personita llegó a mi vida para cambiarlo todo. Mi maternidad me acercó a un grupo de personas maravilloso. En él, la compañía de corazón, la crianza respetuosa y la importancia de los cuidados en la infancia se forjan desde las miradas con amor. Una forma distinta, y a la vez complementaria, con los valores que desde siempre me han enseñado.
Me siento muy agradecida de que cada lugar que esconde esta tienda sea un aporte necesario en el juego y la crianza. Es un lugar donde no solo creo con mis manos, sino un espacio lleno también de cuentos y juegos, seleccionados desde el amor, el cuidado y el respeto. Un mundo donde todo es posible y donde existen artistas maravillosos que nos transmiten todo su ser a través de sus historias.
Para mí, TejiendoLEE un cuento no es solo vender un producto, es un compromiso con la infancia. Por eso, vuelco toda mi experiencia en costura y mi formación continua en literatura infantil y crianza para seleccionar piezas, juegos y cuentos que no solo entretienen, sino que crean momentos inolvidables en familia, protegen su inocencia y acompañan su crecimiento de forma respetuosa.
Aprender sobre ello, compartirlo contigo y crecer juntos hace que me sienta especial y emocionada. Espero tenerte siempre cerca.
¡Gracias por acompañarme!


Mi primer cuento
Había una vez un taller que cada mañana se llenaba de pequeños seres mágicos, que
mucho más allá de la imaginación de su amiga humana, la acompañaban en aquel rincón de su hogar.
Con esmero y dedicación tejían pequeñas piezas, seleccionando retales, bordando…
e incluso apilando cuentos, siendo muy cuidadosos en cada labor.
Se hacían llamar, creadores de sueños y disfrutaban repartiendo un poco de
su esencia en cada uno de los hogares a los que viajaban.
Junto a ellos, aquellas manos de costurera, hilaban y tejían rodeadas de historias,
sabiendo que los sueños e imaginación eran importantes para seguir creciendo.
Nunca faltaba la magia, el amor, y el cuidado entre ellos, tenían el poder
de transmitir al mundo aquellos detalles que nos hacen diferentes,
y sabían que la mejor forma de crearlos era a través de cada puntada.
Si quieres descubrir mi mundo…
¡Invitado estás a explorar cada uno de los rincones que hay en él!
Esther Blanca Rincón
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