El rugido feroz de un tigre se escucha por toda la selva. Se ha roto la pata ¡Ay, cómo duele! ¿Ay, que fastidio! Pero en la selva no todo es lo que parece.
¡Cuidado con el tigre Voraz! ¡¡Grrrroarr!!
Todos tenemos un Edo -miedo- que sirve para cuidarnos, que nos avisa cuando cree que puede ocurrir algo malo.
Sin embargo, un Edo puede estar estropeado y no hacer bien su trabajo... y esto lo saben muy bien los ratoncitos de esta historia.