Colección ande yo valiente
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Marta no da besos

Shhhhhhh ¡Loreto, esto es un secreto!

Lola no quiere dormir sola

Violeta se harta de los Reyes Magos

Nicolás comparte con mucho arte

Teresa no quiere ser princesa

La timidez de Ana

Simona es una persona

Gracias, Renata, por ser tan chivata

Isa no tiene prisa

Los espejos de Teo

Clara no se compara

Las redes de Mercedes

Armando ¿No estarás llorando?

Azules y rosas ya ves tú qué cosas

No hay nada que más mole que la vuelta al cole. Y al trabajo
Volver a la rutina con alegría y sin el más mimo atisbo de preocupación, pereza o tristeza, es algo que pedimos a la infancia pero que las personas adultas no hacemos ni de lejos. Nosotros podemos tener síndrome postvacacional, ponernos insoportables o despotricar sin sentirnos juzgados. Pero si vas al cole no se te ocurra expresar que tienes cosilla de enfrentarte a lo nuevo, de conocer a tu nueva maestra o de hacer amigos. Tampoco que te da nervios en la tripa separarte de tus padres, que piensas que madrugar obligado es un asco o que lo de aprender a leer te da cierto respeto. En este cuento validamos y ponemos palabras a todas esas emociones… que, aunque no se expresen, existen. Ya que hay que volver, volvamos de la mejor manera posible: con empatía
¡Ah! También vale para las vueltas de Navidad, largos puentes o lunes que se hacen cuesta arriba.

Omar, ¿El zoo no quieres visitar?
